
Después del jarro de agua fría que la delegación madrileña recibió el viernes a las 18:45 en Copenhague, la decepción inicial ha ido tomando distintos rumbos entre los responsables. Opiniones del público, y sobre todo de los medios de comunicación, han alimentado algunos pensamientos negativos y hasta hecho caer a algunos en el típico mal hábito de intentar “buscar un culpable” o “encontrar una excusa”.
Si hay algo que precisamente no debería hacer el equipo madrileño de MADRID 2016 es caer en esa tentación. Han efectuado una excelente labor que se merece una felicitación por su empeño y magnífico logro. Ahora es la hora de aprender de esa experiencia.
Siempre mantengo cuando imparto formación que el ser humano aprende mucho más de los errores que de los logros. Y además, el error en primera persona es imprescindible para que uno aprenda. Es precisamente lo que recomiendo al Sr. Alcalde y a la Consejera-Delegada de Madrid 2016.
La Villa de Madrid debe tomarse tiempo para reflexionar el resultado y su muy merecido puesto como ciudad finalista.
Por la parte negativa está la enorme decepción de no haber alcanzado el objetivo. En cambio por el lado positivo, después de dos intentos, Alberto Ruiz Gallardón habrá observado que la impulsividad emocional tan característica de nuestro temperamento español no es el mejor consejero para tomar decisiones.
En mi blog en inglés, comento lo que ha representado esas elecciones olímpicas en Copenhague para las cuatro ciudades candidatas.
Ver – http://fernandofusterfabra.wordpress.com/
En este blog deseo centrarme en lo que nos ataña a los españoles, la principal lección que debemos aprender de este éxito agrio-dulce. Iré directo al grano enumerando lo que opino que debemos tener en cuenta:-
1. Cuando se trabaja como equipo, los logros siempre son positivos. MADRID 2016 ha conseguido lo que ningún otro proyecto común entre españoles ha logrado – que trabajen juntos hacia una misma meta el Gobierno de España, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid – que además han visto como se han ido agregando los partidos, los agentes sociales, las empresas, otras entes municipales y hasta la ciudadanía en general.
2. Lo que parece lógico y razonable no es lo que siempre prevalece. MADRID 2016, nadie lo discute, fue la mejor candidatura. Sin embargo, ganó RÍO 2016. Aquí las emociones jugaron un enorme peso, que añadido a los intereses creados (no precisamente razonables en un comité de hermandad internacional en el deporte), inclinaron la balance para asegurar a Latinoamérica su primera olimpiada en la Historia.
3. La información debe ser contrastada y además los acuerdos ratificados. Las palabras se las lleva el viento, y además no tienen garantía las buenas intenciones sino los hechos consumados. Por eso, al arriesgar, hay que medirlo todo antes de asumir el reto hacia una supuesta oportunidad en el horizonte.
4. La candidatura MADRID 2016 dispuso de una buena organización que trabajó duro hasta alcanzar ese puesto de finalista. Si en algo pudo haberse equivocado, ha sido en los tiempos – el momento preciso de aspirar y los plazos fijados para cada acción. Quizá explique en parte el traspié de la candidatura.
5. En 2020, todos seremos un poco más sabios, mucho más cuerdos y seguro que mucho más decididos de ir como UN SOLO EQUIPO a por los Juegos Olímpicos en Madrid.
Tiempo al tiempo.
Fernando Fuster-Fabra Fdz.
Consultor Estratégico
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